La noche y el río.
Noche oscura en el bosque. ¿Cómo puedo no recordar los sonidos del bosque? Recreo el viento en las altas hojas de los árboles, las ramas susurrantes meciéndose Pero no los recuerdo de allí. Camino por el sendero en la oscuridad. Mis compañeros están en la carpa o frente al fuego tomando mate, yo me alejé por algo tan poco romántico como echar un meo lejos del campamento. Podía en el río, el Luján. Podía mear allí y enseguida juntar agua en la olla para el mate, no sería el mismo río. Pero no, había algo especial en el aire. O en mí. Y debía caminar. Oscuridad absoluta. ¿Sos de ciudad? Es una oscuridad distinta la del bosque. Quizás se reconocía alguna silueta de los arbustos a la luz tenue e increíble de la noche estrellada. Si alzo la cabeza, no veré las estrellas, los árboles las tapan. Perderme? No. Aún se vislumbra el resplandor del fogón. El fuego se ve de lejos, de muy lejos, aun con la selva tupida: resplandores rojizos en las copas de los arboles. Y si el fu...