ADN malo
La luz es fuerte, las paredes coloridas y la música alegre, pero para mí la habitación es lúgubre y deprimente... Triste... Solitaria....
-No hay motivo para llorar- Dice mi tutora, la pediatra.
Lloro, quiero explicarle, pero no me sale.
Y me siento más solo aún, más solo que siempre.
Soy distinto.
Jugar con otros chicos es peligroso, en su brusquedad me pueden
fracturar -Me explicaron-.
¿Por qué yo, por qué soy tan diferente, tan inferior?
- No sos inferior. Sos especial.
No entiendo, no entiendo.... Y pongo la cabeza sobre su regazo y vuelvo a hundirme ahi, llorando...
El tiempo pasó, angustiante, y hoy cumplo 12 años.
A veces, pocas, tengo algunos amigos, pero la curiosidad que los mueve se apaga enseguida y se cansan de mí. No podemos conversar mucho porque se aburren y se van.
No me permiten juegos de contacto, y en juegos de tablero nunca pude ganar. Y traté, traté. Juro que traté.
Para qué aprendí a leer y escribir, si solo puedo entender lo que yo mismo escribo, y lo que escribo solo a mí me interesa. Por qué aprender matemáticas, física, química, si por cada cosa que logro aprender un niño de la mitad de mi edad ya la dominó hace tiempo...
- ¿Por qué? -Pregunto -¿Por qué? - Reclamo- ¿Por que? - Imploro.
Usó ese tono, el habla lenta, pausada, remarcando cada palabra, como para asegurarse de que yo, el infradotado, lo entendiera.
- Nuestra herencia es la misma, sos tan humano como nosotros. Y en algún aspecto, más.
-Si, soy especial. - digo con sarcasmo.
-Sí. Y más que eso.
Inferiores. Y solo somos yo, y mi nueva hermana. No puedo ser feliz de
tener compañía, no, sabiendo que sufrirá lo que yo.
"No es tu hermana. Es muy importante que entiendas esto." -Dijeron, firmes, y no dijeron más.
Y lloré, por ella, por mí, por ambos.
Estoy cerca de cumplir 17 años.
Acabo de superar el sistema de ecuaciones relativistas, por fin.
Mi educación sigue, lenta, firme. Hoy es un día distinto, lo presiento. Pasadas mis horas de instrucción, noté que había algo en el aire. Creí respirar aires de novedad, si ello fuera posible en este mi mundo tan predecible y solitario.
Y aburrido.
Uno de mis tutores entra y no me plantea el problema de ingenio del dia. Simplemente se sienta frente a mí como siempre, pero su expresión es distinta, como reservando un regalo. Pero qué regalo podría interesarme a mí, que lo único que me mantuvo despierto en la vida es la vida de mi hermana, por quien sufrí como sufrí por mí mismo.
¿Por qué la dejaron vivir? En esta era donde las debilidades físicas y mentales como las nuestras eran fácil y rápidamente curadas o eliminadas. ¿Por qué perversa crueldad nos permitieron vivir?
Mi tutor inspira, paso previo a la impostación de su hermosa voz de
bajo, la que por experiencia supo hacer didáctica. Y me contó:
"Lamento que tu paso en esta vida haya sido tan doloroso. Sabemos que
cada aspecto de nuestra cultura al que te exponíamos fue traumático, trauma que
intentamos mitigar -estábamos aprendiendo- por los medios que teniamos a nuestro alcance.
Primero fuiste solo vos. Luego tu compañera, a la que insistías en llamar hermana. Hoy llegará otra mujer, y pronto serán otros, y ellos no necesitarán vivir en el sufrimiento y soledad que a ustedes agobió. Ellos tendrán también toda la educación que podamos brindarle, pero disfrutarán, además, de la compañía, el apoyo y la contención de sus pares que solo ustedes sabrán brindarle.
Ya no estarán solos. Nunca más.
Dejó que masticara esta nueva revelación, observándome, mientras yo, conmovido, hacía propia la nueva responsabilidad: dar mi humanidad, diferente a la de mis tan evolucionados tutores, a aquellas nuevas vidas. No podía ya preguntarme por qué no la curaron a ella, simplemente quería
darle lo mejor de mi, para que no sufriera lo que yo.
Leyó mi expresion, decidió que ya estaba listo para continuar:
"Es tiempo de que aprendas una última cosa.
Te enseñamos los fundamentos de la genética. En tu laboratorio aprendiste, ente otras cosas, a decodificar y manipular la química vital, aprendiste a jugar con la vida.
Sabés que tenemos una gigantesca base de datos con la química genética de cada especie actual, de muchas especies originales del pasado, y de la reconstrucción de otras.
Más importante, sabés que desde hace siglos manipulamos nuestros rasgos y nuestras virtudes. Somos más longevos, más fuertes, más inteligentes. Y más bellos. Tenemos la capacidad ya no de copiar la virtud de las especies mas poderosas, sino de crear otras nuevas.
Durante generaciones hemos superado la selección natural, eligiendo cuidadosamente las características de la próxima era.
"Pero ahora nuestra civilización está en decadencia.
Nuestra arrogancia fue nuestro crimen, nuestra omnipotencia nuestra debilidad.
Tarde aprendimos que nuestra base de datos estaba incompleta. Lo que guardamos allí, hemos descubierto recientemente, es solo una reconstrucción de museo. Una parte de ADN nos quedó sin decodificar.
Sabés qué partes del ADN se usan para la síntesis, para el patrón y el diseño de cada órgano, y qué partes para la regulación del organismo ya crecido. Creímos haber decodificado todas las pequeñas tareas, y las almacenamos, aislamos y mejoramos.
Pero hubo un fallo.
La selección no es solo accidental, hay cambios que están sutilmente programados.
Hay una parte del ADN que guarda su historia y tantea su futuro.
Quisimos desconocer ese mecanismo, y lo destruimos.
Destruimos nuestra raza, la humana.
Cada generación nuestra requiere de mayor tecnología para que la gestación sea viable. Según nuestros modelos de extrapolación, el quiebre está solo a unas pocas generaciones, luego será el estancamiento o la extinción.
Podemos prolongar nuestra existencia, a un costo cada vez más formidable.
Podemos clonarnos.
Pero ya no podemos evolucionar.
Cada niño nuestro que nace tiene en cada una de sus células ese pecado original.
Y yo, ¡nosotros!, repoblaremos el universo...
Joaquin Elio 2007
-No hay motivo para llorar- Dice mi tutora, la pediatra.
Lloro, quiero explicarle, pero no me sale.
Y me siento más solo aún, más solo que siempre.
Soy distinto.
Jugar con otros chicos es peligroso, en su brusquedad me pueden
fracturar -Me explicaron-.
¿Por qué yo, por qué soy tan diferente, tan inferior?
- No sos inferior. Sos especial.
No entiendo, no entiendo.... Y pongo la cabeza sobre su regazo y vuelvo a hundirme ahi, llorando...
El tiempo pasó, angustiante, y hoy cumplo 12 años.
A veces, pocas, tengo algunos amigos, pero la curiosidad que los mueve se apaga enseguida y se cansan de mí. No podemos conversar mucho porque se aburren y se van.
No me permiten juegos de contacto, y en juegos de tablero nunca pude ganar. Y traté, traté. Juro que traté.
Para qué aprendí a leer y escribir, si solo puedo entender lo que yo mismo escribo, y lo que escribo solo a mí me interesa. Por qué aprender matemáticas, física, química, si por cada cosa que logro aprender un niño de la mitad de mi edad ya la dominó hace tiempo...
- ¿Por qué? -Pregunto -¿Por qué? - Reclamo- ¿Por que? - Imploro.
Usó ese tono, el habla lenta, pausada, remarcando cada palabra, como para asegurarse de que yo, el infradotado, lo entendiera.
- Nuestra herencia es la misma, sos tan humano como nosotros. Y en algún aspecto, más.
-Si, soy especial. - digo con sarcasmo.
-Sí. Y más que eso.
Inferiores. Y solo somos yo, y mi nueva hermana. No puedo ser feliz de
tener compañía, no, sabiendo que sufrirá lo que yo.
"No es tu hermana. Es muy importante que entiendas esto." -Dijeron, firmes, y no dijeron más.
Y lloré, por ella, por mí, por ambos.
Estoy cerca de cumplir 17 años.
Acabo de superar el sistema de ecuaciones relativistas, por fin.
Mi educación sigue, lenta, firme. Hoy es un día distinto, lo presiento. Pasadas mis horas de instrucción, noté que había algo en el aire. Creí respirar aires de novedad, si ello fuera posible en este mi mundo tan predecible y solitario.
Y aburrido.
Uno de mis tutores entra y no me plantea el problema de ingenio del dia. Simplemente se sienta frente a mí como siempre, pero su expresión es distinta, como reservando un regalo. Pero qué regalo podría interesarme a mí, que lo único que me mantuvo despierto en la vida es la vida de mi hermana, por quien sufrí como sufrí por mí mismo.
¿Por qué la dejaron vivir? En esta era donde las debilidades físicas y mentales como las nuestras eran fácil y rápidamente curadas o eliminadas. ¿Por qué perversa crueldad nos permitieron vivir?
Mi tutor inspira, paso previo a la impostación de su hermosa voz de
bajo, la que por experiencia supo hacer didáctica. Y me contó:
"Lamento que tu paso en esta vida haya sido tan doloroso. Sabemos que
cada aspecto de nuestra cultura al que te exponíamos fue traumático, trauma que
intentamos mitigar -estábamos aprendiendo- por los medios que teniamos a nuestro alcance.
Primero fuiste solo vos. Luego tu compañera, a la que insistías en llamar hermana. Hoy llegará otra mujer, y pronto serán otros, y ellos no necesitarán vivir en el sufrimiento y soledad que a ustedes agobió. Ellos tendrán también toda la educación que podamos brindarle, pero disfrutarán, además, de la compañía, el apoyo y la contención de sus pares que solo ustedes sabrán brindarle.
Ya no estarán solos. Nunca más.
Dejó que masticara esta nueva revelación, observándome, mientras yo, conmovido, hacía propia la nueva responsabilidad: dar mi humanidad, diferente a la de mis tan evolucionados tutores, a aquellas nuevas vidas. No podía ya preguntarme por qué no la curaron a ella, simplemente quería
darle lo mejor de mi, para que no sufriera lo que yo.
Leyó mi expresion, decidió que ya estaba listo para continuar:
"Es tiempo de que aprendas una última cosa.
Te enseñamos los fundamentos de la genética. En tu laboratorio aprendiste, ente otras cosas, a decodificar y manipular la química vital, aprendiste a jugar con la vida.
Sabés que tenemos una gigantesca base de datos con la química genética de cada especie actual, de muchas especies originales del pasado, y de la reconstrucción de otras.
Más importante, sabés que desde hace siglos manipulamos nuestros rasgos y nuestras virtudes. Somos más longevos, más fuertes, más inteligentes. Y más bellos. Tenemos la capacidad ya no de copiar la virtud de las especies mas poderosas, sino de crear otras nuevas.
Durante generaciones hemos superado la selección natural, eligiendo cuidadosamente las características de la próxima era.
"Pero ahora nuestra civilización está en decadencia.
Nuestra arrogancia fue nuestro crimen, nuestra omnipotencia nuestra debilidad.
Tarde aprendimos que nuestra base de datos estaba incompleta. Lo que guardamos allí, hemos descubierto recientemente, es solo una reconstrucción de museo. Una parte de ADN nos quedó sin decodificar.
Sabés qué partes del ADN se usan para la síntesis, para el patrón y el diseño de cada órgano, y qué partes para la regulación del organismo ya crecido. Creímos haber decodificado todas las pequeñas tareas, y las almacenamos, aislamos y mejoramos.
Pero hubo un fallo.
La selección no es solo accidental, hay cambios que están sutilmente programados.
Hay una parte del ADN que guarda su historia y tantea su futuro.
Quisimos desconocer ese mecanismo, y lo destruimos.
Destruimos nuestra raza, la humana.
Cada generación nuestra requiere de mayor tecnología para que la gestación sea viable. Según nuestros modelos de extrapolación, el quiebre está solo a unas pocas generaciones, luego será el estancamiento o la extinción.
Podemos prolongar nuestra existencia, a un costo cada vez más formidable.
Podemos clonarnos.
Pero ya no podemos evolucionar.
Cada niño nuestro que nace tiene en cada una de sus células ese pecado original.
Vos no tenés ese pecado.
Hizo una pausa, inspiró, y continuó, sabiendo que yo no podía sino aguardar la explicación completa.
"Tu nacimiento no fue accidental.
Tu ADN es limpio, no salió de nuestra base de datos.
Sos el primer nacido en este milenio cuyo ADN conserva la historia genética de la humanidad.
El tuyo es el de un viejo explorador, caído hace siglos en los hielos de montaña de la vieja tierra.
Dejó que mis emociones fluyeran por mi cara. Dolor. Soledad. Mi propia insignificancia. Pero por fin, tengo un lazo. Por fin, tengo un padre.
Mi padre, mi hermano, yo mismo, que morí siglos atrás.
Y continuó:
"Era seguramente un hombre fuerte, audaz.
Es lo que esperamos de vos, de tu compañera y de cada humano que
podamos rescatar del pasado.
Es su destino que hagan su propia cultura, su propio camino.
Ya sereno, paso la vista por mi laboratorio, mi computadora, mis pertenencias. De pronto, todo tenía un sentido.
Sentí lástima por ellos, por su debilidad fatal.
Él continuó:
"Muchas veces te dijimos que eras especial. Es cierto.
"Te confiamos, les confiamos, literalmente, el futuro de la raza humana.
El viviría algunos siglos más después de que yo hubiera desaparecido.
Sin embargo, él ya estaba muerto, pues nació muerto, su especie extinta.
Y yo, humano original, viviré en mi descendencia.
Hizo una pausa, inspiró, y continuó, sabiendo que yo no podía sino aguardar la explicación completa.
"Tu nacimiento no fue accidental.
Tu ADN es limpio, no salió de nuestra base de datos.
Sos el primer nacido en este milenio cuyo ADN conserva la historia genética de la humanidad.
El tuyo es el de un viejo explorador, caído hace siglos en los hielos de montaña de la vieja tierra.
Dejó que mis emociones fluyeran por mi cara. Dolor. Soledad. Mi propia insignificancia. Pero por fin, tengo un lazo. Por fin, tengo un padre.
Mi padre, mi hermano, yo mismo, que morí siglos atrás.
Y continuó:
"Era seguramente un hombre fuerte, audaz.
Es lo que esperamos de vos, de tu compañera y de cada humano que
podamos rescatar del pasado.
Es su destino que hagan su propia cultura, su propio camino.
Ya sereno, paso la vista por mi laboratorio, mi computadora, mis pertenencias. De pronto, todo tenía un sentido.
Sentí lástima por ellos, por su debilidad fatal.
Él continuó:
"Muchas veces te dijimos que eras especial. Es cierto.
"Te confiamos, les confiamos, literalmente, el futuro de la raza humana.
El viviría algunos siglos más después de que yo hubiera desaparecido.
Sin embargo, él ya estaba muerto, pues nació muerto, su especie extinta.
Y yo, humano original, viviré en mi descendencia.
Y yo, ¡nosotros!, repoblaremos el universo...
Joaquin Elio 2007
Comentarios
Publicar un comentario