"Entrevista laboral", porque vender trabajo de verdad no es entrevista laboral, ¿o sí? Parte UNO
Siglo 20 todavía.
"Cuál es la solución que me vendés y cuánto me cobrás".
Ese fue el interrogante del dueño de una empresa contructora después de nuestra exposición.
Luego se extendió a "qué recursos necesitás, cuánto tardás" pero cuando la venta ya era un hecho. Confiaba en su análisis riesgo/beneficio y si era capaz de concretarlo. Si fallaba, me pintaba una cruz en la cara pero eso hubiera sido una tragedia para mí, no un drama para él; simplemente aprendería del error y saldría en busca de otra solución.
No preguntó por mis defectos, no me preguntó por mis hobbies, no me presentó un test psicotécnico o un Rorschach, aunque adivino que levantó el ojo para medir si mi tartamudeo tenía que ver con la confianza en mi proyecto.
Fue un buen proyecto. De cuatro meses se extendió a un año, pero luego de una extensión a la funcionalidad, una mudanza, despidos y un sabotaje directo y uno más artero... de mi exsocia.
Mientras el Tango en la mejor red de la cámara pinchaba cada semana, iba el soporte a reindexar y le cobraba la visita, mi database en la problemática Avellaneda jamás tuvo problemas de integridad de datos o pérdida de información.
-"No se perdieron datos. Todos los faltantes son de la obra 4, borrados. Tengo el histórico."
-"Ah. Obra 4..."- Dice el gerente de compras. Adivino lo que ve así que no le pregunto, y ya está previendo al adición de una nueva herramienta de auditoría.
Luego, subdivisión y mudanza, una tragedia en eras pre-internet (había, las empresas, como los particulares pagaban por hora el acceso telefónico y cuando la única magia era el mail, no la intranet. Pero era el auge de las BBS)
Hago pruebas. Genero una réplica asincronica del SQL, instalo dos modem US Robotics. Desde Avellaneda aprietan un botón, el PC llama a su colega PC de Belgrano que atiende automáticamente, inicia una sincronización que lleva solo dos minutos si la hacen todos los días. Nada de motos con disquetes ni la pequeña fortuna por la red punto a punto presupuestada por Telefónica.
Mientras, el Tango seguía pinchándose. Buen diseño y el uso de transacciones para la integridad, state of the art instead of magic. Un orgullo.
Que linda época, qué lindo laburo. Lástima que quebró, lástima que no cobré por mi cerebro defectuoso y lástima que perdí mi casa.
"Cuál es la solución que me vendés y cuánto me cobrás".
Ese fue el interrogante del dueño de una empresa contructora después de nuestra exposición.
Luego se extendió a "qué recursos necesitás, cuánto tardás" pero cuando la venta ya era un hecho. Confiaba en su análisis riesgo/beneficio y si era capaz de concretarlo. Si fallaba, me pintaba una cruz en la cara pero eso hubiera sido una tragedia para mí, no un drama para él; simplemente aprendería del error y saldría en busca de otra solución.
No preguntó por mis defectos, no me preguntó por mis hobbies, no me presentó un test psicotécnico o un Rorschach, aunque adivino que levantó el ojo para medir si mi tartamudeo tenía que ver con la confianza en mi proyecto.
Fue un buen proyecto. De cuatro meses se extendió a un año, pero luego de una extensión a la funcionalidad, una mudanza, despidos y un sabotaje directo y uno más artero... de mi exsocia.
Mientras el Tango en la mejor red de la cámara pinchaba cada semana, iba el soporte a reindexar y le cobraba la visita, mi database en la problemática Avellaneda jamás tuvo problemas de integridad de datos o pérdida de información.
-"No se perdieron datos. Todos los faltantes son de la obra 4, borrados. Tengo el histórico."
-"Ah. Obra 4..."- Dice el gerente de compras. Adivino lo que ve así que no le pregunto, y ya está previendo al adición de una nueva herramienta de auditoría.
Luego, subdivisión y mudanza, una tragedia en eras pre-internet (había, las empresas, como los particulares pagaban por hora el acceso telefónico y cuando la única magia era el mail, no la intranet. Pero era el auge de las BBS)
Hago pruebas. Genero una réplica asincronica del SQL, instalo dos modem US Robotics. Desde Avellaneda aprietan un botón, el PC llama a su colega PC de Belgrano que atiende automáticamente, inicia una sincronización que lleva solo dos minutos si la hacen todos los días. Nada de motos con disquetes ni la pequeña fortuna por la red punto a punto presupuestada por Telefónica.
Mientras, el Tango seguía pinchándose. Buen diseño y el uso de transacciones para la integridad, state of the art instead of magic. Un orgullo.
Que linda época, qué lindo laburo. Lástima que quebró, lástima que no cobré por mi cerebro defectuoso y lástima que perdí mi casa.
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