Recuerdos del Riachuelo

Hace más de medio siglo.  

Mi abuelo era de poco hablar y mucho caminar. Un día me llevó a pasear al Riachuelo. Barcos enormes, edificios de amplísimos espacios, grúas gigantescas, y mucho, mucho caminar.  Yo estaba fascinado por la nueva perspectiva.

Como parte del paseo, subimos a un bote de remos. Me puse a mirar el agua infinitamente oscura, intrigado. "No toques el agua" advierte el remero. Mi abuelo explica: "está contaminada".  No recuerdo si explicó luego el significado o si dijo la palabra con inequívoco sentido de horror y peligro.

Años después...
 
De visita a mis otros abuelos en Corrientes, en otro paseo...  donde veo con espanto a mis primas refrescándose las patas en el Paraná.  "¡Pero está contaminado!" -les advierto.  Las dos echan a reir, con alegre risa burlona pero sin la malicia porteña.  

Y rapidito me enseñaron ellas a vivir el río.

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