Se hace camino al andar

 Aquí no hay rutas ni carteles, ni senderos ni puentes. El terreno es irregular y escarpado, el río irregular y no sabrás hasta que estés cerca cuál el mejor lugar para cruzarlo. Pero tengo un destino. Tomo la brújula, que amablemente apunta al norte. Identifico el noreste, y ese es el rumbo que quiero. 

Aquí el uso de la brújula: no la usás para ver dónde poner el próximo paso como lo hace mogomaps pues garantizado que te perderás. No importa cuán cuidadoso seas y cuántas veces te corrijas; cuanto más la uses, más te desorientarás. 

La usás para establecer tu próximo objetivo, el más lejano y ambicioso posible. 

Y aquí va: identifico entonces qué es lo más notorio y lejano allá al noreste. Sí, aquel grupo de álamos. Guardo la brújula y pues ya me inventé el camino. Aún no sé de qué esta hecho, si arena, tierra o grava ni por donde pasa. 

¿El camino no existe? 

Qué importa, si me preguntan, estoy en el camino a casa.


Esto fue un intento filosofico

Los filósofos ponen nombres deficientes y luego se mojan con las paradojas que esta deficiencia crea.  

La identidad es solo convención y conveniencia. Pero caímos en este universo con estas reglas, bueno, juego acorde a ellas. Pongo nombres, respondo a ellos, vivo hasta que deje de hacerlo.

Pero la naturaleza no tiene esas paradojas de identidad, porque le importa tres maníes el nombre que le damos a las cosas. La complejidad, existe. La identidad, la esencia, el alma, dios, no.


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