Parador: La puerta - Navidad
Es Nochebuena en el refugio de la ciudad, y suben dos de las chicas con una sidra sin alcohol. Una lleva puesto un gorrito de papanuél , bien navideño. Estamos felices, porque habíamos cenado un muy inesperado asado que pagó una de las huéspedes -acompañado por agua aunque no me quejo- y porque de entre el staff, ellas están entre las que mostraron dedicación y cariño por nosotros, los residentes. Brindar entre nosotros o con los pibes de 20 y pico, inmaduros y más mandones, no hubiera estado mal, incómodo o falso, solo que... habría sido algo más deprimente. En lo personal, es la primera Navidad que celebro en 15 años. Somos toda una banda, al repartir la botella pronto se hizo escasa y hubo que redistribuir. Pero enseguida se hizo un momento incómodo, cuando los vasos estaban servidos y en mano: faltaban 2 minutos para las 12. -¿Adelantamos el brindis?- propone uno, quizá porque nos estábamos perdiendo la peli en la TV. Una de las pibas -la de la mariposa...