Parador: Grashia


Cosas

Noviembre 2021.

De mañana, primeros días en el hogar.  Me senté a la mesa. 4 sillas, 3 libres.  Charlo -muy poco- con Alfredo. Fue el primer "huesped" en darme la bienvenida.

Se levanta Jorge de la cama, se acerca, creo que dice buendía. Se para al lado mio, hace un gesto, y se queda esperando. Lo miro. Sigue esperando, con cara de esperar el 60. 

- Dejale la silla- me dice Alfredo.

Ah. Pongo el culo en la silla de al lado. Jorge desploma sus huesos flacos en "su" silla. No hay agradecimiento ni reproche, es algo que debía ser. "Nadie es dueño de nada" nos habían dicho, pero no es como funciona.  Los hábitos son un desestresante natural parece.

Un desayuno, reparten 2 paquetes de galletitas para cada uno. Jorge abre uno y lo come, con el otro: -¿lo queré? - me dice con tono áspero y  cansino empujándolo para mi lado y empiezo, como siempre, un vacilante 

-eeehh, bueno, si realmente no lo vas a comer... 

me imagino hoy lo irritante que me vería. 

-El discurso no es necesario- acota certero Alfredo. 

Entiendo. Ahora, Jorge le pega un golpecito con el dedo al paquete extra y lo envía en dirección a su "socio", que puede aceptar con un "gracia" o agarrarlo y no decir nada, o lo empuja hacia mí, que aprendí a aceptarlo o redirigirlo a otro con otro golpecito si me anda sobrando.


Nancy

Desbordante de energía, entra Nancy al hogar, a pata ancha y a los saltos (literal)  tratando de levantar el ánimo y hacernos mover ¡arriba de la cama! ¡a moverse, a salir! 

Irritante.

-¡Eh, bajá un cambio!- Le grita en broma a manera de saludo Andrea, la enfermera.

Pero sí, es exasperante.

Una vez vino para arriba, yo estaba en la cama con la notebook, y sentado en la de al lado estaba Don O, serio como siempre. Nancy me saluda presto y luego lo saluda a él, lo conoce de antes y le pregunta algo que no recuerdo.  Don O le responde alcanzãndole un papel. 

-¿que es esto? 

-Donde voy. Ahi está escrito.

No era un tono muy amigable. Tampoco era desafiante, pero lo dijo con cierto fastidio muy lejano de la amabilidad. En todo caso, pudo ser la intención neutra pero no de muy... cuerdo. Es el punto de todo, quizas estoy prejuzgando y arrastre, como yo,  una tara de larga data, pero asumo que el alcohol también deja secuelas.

-¡¡¡Aaahh!!!- recrimina Nancy -¡¡¡Por - fa-vor!!!- alecciona y empieza a tratar de leer.

Don O ni se inmuta, solo le quita el papel de los dedos y lo guarda, sin porfavor ni reproche.

- Bueno, ¡que carácter de mierda!- califica ella y sigue con otra cosa.

Qué pasó acá, pienso.

¿Es posible que yo haya aprendido a entender y casi simpatizar con ambas y tan opuestas actitudes? 

¿será que el discurso no es necesario, aunque fuera de una sola palabra? Demasiado trivial para calificarlo como "choque de culturas" anque.

A qué tanto escándalo, habrá pensado el tipo.  A veces hay cosas que se piden sin decir por favor y cosas que se reciben sin decir gracias.

Pero no, si lo sabré.  Cuantos desencuentros "qué paso acá" por alguna desconsideración de mi parte, cuántos desencuentros. El discurso no es necesario, pero alguna señal de empatía o breve aceptación nunca esta de más. Y el fastidio definitivamente venia sobrando. Y en este caso, y otros que ando viendo aquí detecto un factor común a la "hurañez" o mas bien alguna pérdida de habilidades sociales: el uso regular de alcohol que no necesitó ser reciente, lo huraño se le queda pegado como la voz grave y áspera... del borracho.

salida

Una vez vuelve el viejaje de una salida a la reserva organizado por ella, Nancy. Y Manolo, el sufriente, que caminó un montón al límite de su capacidad y volvió muy dolorido. Pero, por primera vez en mucho tiempo, entre queja y queja, mientras contaba la experiencia se lo veía feliz. Ahí aprendí a querer a Nancy.

 


de Noviembre 2021 Estuvo dormitando en borrador, pero no creo que agregue m´ás 

 uff  gramatica


Comentarios

Entradas populares de este blog

Parador: Juancito

Herrar es humano

Hogar: Y renunció nomás