Parador: Old memories II
¡Me acordé!
De la minientrevista, un desastre.
1) No es algo nuevo, es un problema que acarreo de larga data, muy larga data.
2) Si bien en esta minientrevista primó el estrés por lo ocurrido un rato antes, no es lo que define el problema.
Había tenido un episodio de pérdida de memoria. No la perdí exactamente, no aparecía en el momento adecuado y ESO es lo que lo define.
Como cuando le pago al chino de Serrano 500 pesos y el tipo me da el vuelto * Y * los mismos 500, lo muestro esos 500 y me hace un gesto con la mano tipo "quedátelo", me lo quedé mirando y saca otro billete de 500 de la caja y me lo muestrra, era un "ya me pagaste", abro grande los ojos y le digo gracias y que no me di cuenta de que ya le habia pagado, ahi dice la primera palabra que no fuera el número adeudado: "¡Amigo!". Intento un "Xie xie".
En las verdaderas entrevistas nunca voy con estrés. Pero la mecanica es similar.
Habia entrado locuaz, nada común en mí, eso si supongo que producto de la ansiedad. Es mas, mientras me habia parado para entrar seguia hablando con Eli de nomeacuerdoqué supongo relacionado con el inquietante episodio memorístico que acababa de sufrir. Oh... Me acordé, le dije mientras entraba a la oficinita que fui autista, lo que no es enteramente cierto. No en la definición médica.
Preguntas comunes, respuestas comunes, pero salio lo peor de mi, la confusion que lleva a tener imagen de indecision o peor, de mentira.
Me hace el comentaro "un buen sitio de empleos es el de la AMIA" y me quedé colgado. Es mas, recuerdo los procesos mentales, internamente mi mente empezo a bucear, comparar en qué podria ser diferente de otros sitios y de linkedn, que ya me habian ofrecido ayuda con el cv y dije que el problema no era el cv sino que yo no era el mismo de antes...
El problema es que mientras pensaba el tipo dijo un par de cosas más y no ofrecí ninguna devolucion, quedé colgado hasta la siguiente pregunta.
Cuando me preguntó si había buscado trabajo los últimos 30 dias, NI se me ocurrió mentir, me quedé pensando cuánto fueron 30 dias y qué había estado mirando y controlando, la respuesta correcta era "sí" y la precisa e inútil (no es lo que estaba buscando poner en el checkbox) era "mandé CVs el mes pasado, este mes revise todos los mail pero no mande ningún cv", pero NO TENGO IDEA de lo que contesté pues no lo expresé asi de preciso (e inútil), no repreguntó y ni idea de qué interpretó.
Que nací en capital, 1959. Que hace cuanto vivo aca, ¡tambien dudé! Me quede pensando cuando llegue en el 87, le dije qye hasta tenia el monotributo aca pero me mude 2 años a Florida ( -"¿de V.Lopez?" -"si" ) y volvi 2017 asi que depende... No se si me entendio ni que puso, me dio a firmar y no lo lei.
Finale, salio el tema del olvido, no se por que. El tipome dice que también habia empezado a olvidae cosas y le dije algo parecido a "¡bienvenido al club!" y sali de la oficina con una risotada, habrá pensado que estaba borracho, ja, que diplomático.
Aca no deberia afectar el resultado de la encuesta, y el problema se vio exacerbado por una ansiedad que no tengo en entrevistas reales.
Pero el problema está. Lo que me doy cuenta ahora, es cómo mi cerebro hace trampa y me lo oculta. En situaiones de charlas normales, los interlocutores disimulan, puedo decir cosas a medias o burradas absolutas que nadie exigira precision, si titubeo demasiado otro tomara la palabra y todo sigue adelante y ni cuenta me doy,
Hace muy poco, cuando al comedor lo transformaron en leprosario del que fui uno de los primeros huespedes covid positivo. Una vez fuera, en la habitacion repleta de camas, mesas y sillas y jugando un sokoban, una especie de juego del 15 de gente, veo un tipo casi bloqueando mi camino, pienso "permiso" pero no en palabra, apoyo apenas la mano en su hombro y abro la boca pero no sale la palabra, mas un error de calculo asi que medio trastatabillamos y pude decirle "perdon..." pero con explicacion y esta quedo trunca, seguimos cada uno su rumbo (apenas medio metro cada uno, no mucho para donde desplazarse aca) y practico la frase que no me habia salido mirando a mi vecino que habia visto todo "perdón por no pedir permiso", pero lo dije entrecortado pues me perdía en la aliteracion, mi vecino repite "perdón por no pedir permiso" de corrido como animandome a practicar el improbable trabalenguas, lo digo una vez mas dudando cada palabra y luego "perdón por no pedir permiso" mas fluido, a lo que mi vecino -Ricky- anima "eeeeso". Es impresionante como todos nos vamos conociendo las taras y nos las enfrentamos despreocupadamente y sin esconderlas ni dramatizarlas.
a veces creen que estoy cambiando de tema . Hallazgo muy reciente y sorprendente, gracias a una charla con Gustavo, el que vigila la entrada, quien me reveló sincera y despreocupadamente que yo solia hacer eso.
No, y de eso estoy seguro, no es mi intencion cambiar de tema, pero es comun qye cuando no encuentro las palabras para describir algo recurro a un rodeo o una debil metafora, cosas que a veces el dinamismo de una charla no admite y terminan desviando el foco original pues siempre alguien tiene algo que decir de todo.
Pero en una entrevista... (una real) estas cosas pesan feo. Especialmente las que dejo sin respuesta y se me ocurren eternos minutos después. En ocasiones me digo "preguntó esto y no le respendí!" bastante después de terminada.
Es por eso que no puedo manejar ni ejercer en situaciones que requieran respuestas prontas. A veces voy caminando y en una esquina me agarra un lag que me pregunto "a dónde iba, tan apurado y decidido", apenas un ratito y luego retomo lo más normal.
Lo dicho, muy facil de disimular en lo cotidiano, el look de timidez que efectivamente padezco completa el ocultamiento.
¿La minientrevista?
No, no me preocupaba el encuentro, si no espero nada de eso.
La ansiedad me duraba de haberme enfrentado de forma tan evidente a la peor falla en mi cerebro, una memoria errática.
Sí, estaba muy ansioso.
Creo que era miedo.
Comentarios
Publicar un comentario