¡Impotente!

Sí, de esa.

Pero años ya.

Tampoco que me lo hubieran enrostrado así, que hoy yo estaría preso por asesinamiento.

El primer consejo que daría es enganchense con minas que les haga hervir la sangre primero, pero alegar eso no es justo ni honesto y un verdadero negacionismo.

Suerte que no era un inexperimentado. No diré que tenía la super experiencia, solo digo que el incidente no me sumó presión; cuestion de seguir explorando a ver qué pasa y si recupero terreno. Bueno... el inconveniente se sigue extendiendo... ok, "no vas a salir disconforme de ésta" y habremos de acabar de otras maneras no menos tradicionales.

¿Estrés? ¿Algo psicologico? ¡Ja! Nah, estaré cansado...

Pero el hecho, el hecho del no hecho, se repitió el siguiente día. Y semana. Mmmm...

Un indicio, terminaba agotado. No un indicio mas todo el punto. Pero muy perezoso era yo para el ejercicio, trabajar y dormir era todo lo que hacía y aún no habian explotado los gimnasios cool. Antes era de caminar muchísimo, pero hasta en las últimas vacaciones (¡¡¡1989!!!) en lugar de subir al HieloAzul, o al Piltriquitrón siquiera, planté carpa en frente al Puelo y a esperar. De donde fueran, hippies, chetas, o un mix de universitarias, en todo fogón es uno bienvenido.  

Disgrego.

Ejercicio... mmppffff.

Aún vivía en el 4to piso de Roosevelt. Hermoso era mi departamento balcón al frente (que tiempo despues el banco me demostró que no era mio). Y me propuse: no más ascensor.

Al trabajo, prrrrr, 4 pisitos por escalera. De vuelta, 4 interminables pisos por escalera. Al Coto: escalera. Laverap, escalera, chino, escalera, a pagar las expensas escalera mas escalera. Ah, y el subte, claro: pura escalera. 

Pasó el tiempo y sin el alarde de un Rocky, funcionó.

No más impotencia.

Una pena que no pudiera demostrarlo con la misma hembra y que pasó no poco tiempo para reintentar los experimentos, ya era conocido mi desprecio por el genero humano y ermitañismo del que me costó salir, y había abandonado las vacaciones que era mi primer recurso, ¡ja!  "Así que usted debe hacer 2000 km para ir a garchar" me habia dicho el psicólogo. No, no solo para garchar, fuego, mate, congelarse en el lago, dormir de dia y humearse al fogon de noche, evitando los de los borrachos, que aún así eran convenientes porque disminuían la competencia; y si no eran pampeana, o de olavarria (ay, negrita colombiana), intentaba atraerlas a mi depto tan despojado y vacío que extrañamente más las seducia.

Bueno, ahora ya no fifo pero me quedó la manía, ¡prrrrr! subir a lo Flash hasta las mínimas escaleritas de los clientes. "¡Te vas a matar!" me dice alguno y me quedo pensando en que el riesgo lo vale, entonces lo saludo y, sonriendo, me guardo mi secreto.



Otra sorpresa del dropbox. Qué viejo que es esto...

Me daba pudor contarlo, algo menos el escribirlo. Hoy el pudor es cero, ni idea del porqué.

Y debería retomar las corriditas por escalera. 

Para qué.  

Para bajar los triglicéridos.


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